Repasar y corregir tu trabajo antes de entregarlo: un "sufrimiento" necesario

Domingo, 30 de enero de 2011

lupa2Hay pocas cosas tan aburridas y fastidiosas como tener que el que tú mismo has realizado. Sin embargo, es una operación imprescindible si de verdad quieres entregar a tus un bien acabado y de .

¿Por qué resulta tan fastidioso?

-Dado que eres tú mismo quien ha realizado el trabajo, sabes lo que te vas a encontrar al repasarlo y corregirlo. Eso hace que la actividad se vuelva repetitiva. Los trabajos repetitivos -los que no consisten en crear algo nuevo- nos aburren. Siempre nos parece más divertido y más interesante arrancar una nueva actividad, en vez de volver sobre lo que ya conocemos.

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Hacerlo perfecto = no llegar a tiempo. Resuelve la tensión entre calidad y rapidez

Domingo, 13 de septiembre de 2009

A la hora de realizar una tarea, un proyecto o un , siempre debemos tener en cuenta los dos extremos de la cuerda: la CALIDAD y la RAPIDEZ.

Hay un momento crítico en el que tendremos que decidir: “¿Sigo mejorando o “libero” el proyecto?”. Es una pregunta clave para nuestra actividad, y la respuesta depende en buena medida de nuestra filosofía de trabajo.

Entre los dos polos existe una fuerte tensión que debemos resolver. A todo el mundo le gustaría que su trabajo fuese perfecto, pero lo que está claro es que, si tenemos que seguir trabajando hasta que todo sea perfecto, lo más probable es que nunca lleguemos al de comprometido.

Calidad: tu credibilidad está en juego

No puedes entregar un producto que no funciona. Tu no va a aceptar que le entregues un trabajo deficiente y lleno de errores. La calidad de tus proyectos es una parte básica de tu credibilidad como .

Rapidez: no llegar a tiempo no es una opción

Esto no es como el taller de un artista. No puedes dedicar todo el tiempo que quieras a completar tu obra de arte. El desarrollo de Internet no ha hecho más que acelerar la velocidad a la que las empresas deben renovar sus productos, sus servicios y sus propuestas de al cliente.

Y esa presión llega directamente a los profesionales independientes: tus van a exigirte que entregues el trabajo en un plazo muy ajustado para que ellos, a su vez, puedan llegar a tiempo al .

Resolver la tensión

¿Qué es más importante? ¿Entregar un trabajo bien hecho o llegar a tiempo a la entrega comprometida? A primera vista, parece complicado resolver la tensión entre calidad y rapidez, pero quizá no lo sea tanto.

Basta con saber qué variables son inamovibles:

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Cómo ser más profesional (y además parecerlo)

Domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Cómo me ven mis actuales y potenciales? ¿Transmito una realmente ? Son dos preguntas que debes hacerte para iniciar un proceso de mejora en tu actividad.

Hoy vamos a proponerte 8 buenas prácticas que te ayudarán a ser más profesional y a parecerlo.

La importancia de la primera impresión

La imagen que transmites es fundamental para tu negocio. Los clientes que llevan tiempo contigo ya te conocen, y saben cuáles son tus capacidades, tus virtudes e incluso tus defectos. De momento siguen confiando en ti, lo cual no significa que no puedas mejorar muchas cosas.

Pero piensa en un posible al que te acercas por primera vez. Normalmente, él no tiene suficientes datos para saber cómo haces tu trabajo. Por eso, el tendrá que decidir a partir de las primeras impresiones que transmites: una conversación, un correo electrónico, una presentación… Si pareces profesional, tendrás mucho ganado.

No se trata de parecer, sino de ser y parecer

Desde luego, no estamos hablando de cómo vas vestido/a (seguro que no te has hecho para acabar con traje de chaqueta y corbata) ni de otros detalles accesorios. Estamos hablando de las cosas que marcan la diferencia: , en ti mismo, etc.

Piensa que la profesionalidad se ve sobre todo en el resultado final -el entregado- pero también en la "forma" de entregarlo y en la con el cliente. Se trata, por tanto, de que adoptes unas prácticas más profesionales en tu trabajo, y de que seas capaz de transmitir ese mensaje de y eficacia -de trabajo bien hecho- a tus clientes.

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La clave está en hacer que tus clientes repitan

Miércoles, 22 de abril de 2009

Ya sabes lo que dicen: se tarda meses en conseguir un nuevo , y sólo se tarda unos segundos en perderlo.

Para que tu funcione, tienes que encontrar nuevos , es verdad, pero también es cierto que esa búsqueda constante puede consumir toda tu energía y tus recursos. Así que lo fundamental es que, una vez que hayas conseguido un cliente, seas capaz de mantenerlo y de hacer que repita, que vuelva a ti tras . Esos son los buenos clientes.

En FreelanceFolder nos proponen 4 consejos muy básicos para conseguir que nuestros clientes repitan:

1. Refuerza el “toque humano” en los servicios que prestas a tus clientes

Ya sabes que muchas empresas -sobre todo las que ya han alcanzado un cierto tamaño- acaban ofreciendo un trato impersonal a sus clientes, y además no se lo ponen fácil a la hora de contactar. Piensa en los números de atención telefónica, en las centralitas de recepción, en las esperas, en las veces que nadie responde… Como , tú puedes ofrecer algo muy diferente: un servicio atento y cercano. Este constituye uno de los principales diferenciales frente a los grandes proveedores. Así que pónselo muy fácil a tu cliente. Que pueda contactar contigo directamente, y que la respuesta sea rápida.

2. Di la verdad, aunque no sea lo que el cliente quiere oír

Algunos profesionales mantienen la creencia -equivocada- de que un buen servicio al cliente consiste en decir siempre “sí”. Decir que sí a algo que no vas a ser capaz de hacer, o a una propuesta que va contra los propios intereses del cliente, no tiene nada de positivo para ninguna de las partes. Si eres honesto, esa honestidad pasará a formar parte de tu reputación. Es mucho mejor decir “no” a veces que decir “sí” cuando no vas a poder cumplirlo, o cuando el resultado va a ser un desastre.

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Las 10 características que definen al cliente perfecto [aunque sabemos que el cliente perfecto no existe]

Miércoles, 11 de marzo de 2009

El otro día hablábamos de esas señales que te alertan cuando un cliente corre el riesgo de convertirse en un auténtico dolor de cabeza. Hoy le damos la vuelta al tema, y lo planteamos en positivo. Tomando como referencia un artículo publicado en FreelanceFolder, te proponemos un retrato-robot con las 10 características que definen a un cliente perfecto [aunque sabemos que no existe]. ¿Has encontrado alguna vez algo parecido?

El cliente perfecto…

1. Explica con claridad qué es lo que necesita y qué espera

Ningún profesional, por bueno que sea, es capaz de realizar algo que no se le ha pedido o explicado. La experiencia, la capacidad de observación y la empatía ayudan, pero hasta que se demuestre lo contrario, la telepatía no existe, y lo que necesitamos es una buena comunicación.

2. Permite que dediquemos un plazo de tiempo razonable para completar el

El mundo está lleno de que dicen: “lo quiero para ayer”. Puede que esta actitud tenga sentido en un escenario en el que nadie se toma los plazos en serio, y en el que los se acostumbran a exigir una imposible para asegurarse de que están en el puesto más alto de la lista de prioridades. Pero esto no funciona con los buenos profesionales, que estiman bien los plazos y adquieren compromisos de serios.

Lo más inteligente es entender que un hecho a toda prisa, sin tiempo para revisiones y correcciones, suele ser una chapuza que no beneficia a nadie: ni al cliente, que no obtiene la suficiente, ni al profesional que lo realiza, que además de darse un paliza para entregar a tiempo, difícilmente puede sentirse orgulloso de un trabajo tan poco cuidado.

3. Está disponible para resolver las

Aunque los freelance somos independientes por definición, y nos las arreglamos muy bien trabajando solos, muchas veces necesitamos contactar con el cliente para resolver dudas, confirmar que vamos por el buen camino, etc. Y no hay nada más frustrante que no ser atendido. Enseguida piensas:

“No entiendo por qué no contesta a mis correos y llamadas. Se supone que era él quien más prisa tenía en acabar.  En realidad, necesito hablar con él para asegurarme de que vamos en la dirección correcta, y para resolver algunas dudas que me están haciendo perder tiempo. ¿Por qué no me lo pone fácil, si es el principal interesado?”

Desgraciadamente, esto sucede a menudo. Hay gente que siempre está muy ocupada. Pero existe otra posibilidad: no descartes que, a pesar de lo que diga tu cliente, el nivel de prioridad de ese proyecto no sea demasiado alto.

4. por un buen trabajo

El cliente perfecto sabe que, en la mayor parte de los casos, las “rebajas” no salen a cuenta.

Las rebajas pueden estar bien para liquidar stock, y hacer sitio para los productos de la nueva temporada. Pero cuando hablamos de un servicio profesional, las rebajas no suelen ser una buena idea. Una por debajo de puede traducirse en una chapuza, bien porque el profesional no está suficientemente capacitado, bien porque para cubrir sus necesidades a esos precios, el profesional se ve obligado a aceptar un montón de proyectos, y no puede dedicar el tiempo necesario a cada uno de ellos.

Estas tarifas bajas también pueden ser un síntoma de que el profesional está pasando apuros y trata de hacerse un hueco como sea. En este último caso, es una estrategia que no es sostenible, y que por tanto no es deseable.

Por todo esto, es una auténtica satisfacción cuando un cliente aprecia el trabajo bien hecho, y lo recompensa como éste se merece. Ni más ni menos que un trato justo.

5. , en el plazo previsto

El cliente perfecto acuerda el plazo y las condiciones de los pagos antes de iniciar el proyecto, y después cumple su parte puntualmente.

Con la que está cayendo, un montón de profesionales independientes se han visto obligados a , también, como “cobradores del frac”… Es realmente desesperante, nos hace perder tiempo y nos desconcentra de nuestro trabajo.

Un buen cliente sabe que no pagar a tiempo, además de no ser justo, es una de las mejores formas de destrozar su reputación- y su crédito, en un sentido amplio-.

Y por si estas 5 no fueran suficientes, 5 características más para el cliente perfecto:

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¿Cuántas horas hay que trabajar a la semana?

Jueves, 5 de marzo de 2009

¿Cuántas horas hay que al día? ¿Y a la semana? Es una buena pregunta. Y sólo hay una respuesta posible: depende. Depende del concreto al que nos estemos enfrentando, y de la fase en la que se encuentra. Depende, también, del rendimiento y la capacidad de cada persona, y de su grado de compromiso. Y no podemos olvidar otro factor fundamental: las horas que trabajamos dependen de nuestra filosofía de y de vida.

¿Está el directamente relacionado con el número de horas trabajadas? Otra muy buena pregunta. La gente de 37 Signals -pioneros del desarrollo - tiene su propia teoría al respecto. A ellos no les ha ido nada mal. Vamos a conocerla:

Tiempo para la

En nuestra empresa cada persona decide sobre sus horarios, pero yo diría que, como media, cumplimos una jornada laboral típica: 8 horas al día y descanso los fines de semana (a no ser que realmente estemos absorbido por el proyecto y consideremos más efectivo no parar). Después del trabajo, nos tomamos el tiempo suficiente para descansar y para conseguir inspiración. Así que, normalmente, se trata de la típica (40 horas).

Trabajar muchas horas no garantiza el éxito

Demasiada gente piensa que hay que trabajar entre 80 y 100 horas semanales. Piensan: “No importa cuánto trabajes, nunca será suficiente”. Y dedican incluso parte de la noche a sus proyectos. Puede que la gente de los bancos de inversión trabaje 18 horas al día… pero mira cómo está ahora mismo su . Lo importante no es la cantidad de horas que trabajas, sino cómo aprovechas esas horas, y a qué las dedicas.

Cuando vas justo de tiempo, te concentras en lo esencial

No hace falta que dediques un número sobrehumano de horas al trabajo. Una semana laboral normal debe ser suficiente. Incluso un poco menos debería bastar. De hecho, trabajar con el tiempo justo es una cosa buena. Te obliga a concentrarte en lo esencial. Ya no puedes perder el tiempo en cosas sin importancia. Y es que la única manera de hacer algo grande es, precisamente, concentrarse en lo esencial.

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