Gestión de conflictos: para conseguir lo que quieres, piensa con el cerebro y no con las "tripas"
Jueves, 13 de agosto de 2009
En Harvard Business nos proponen una estrategia sencilla y útil para gestionar los típicos “roces” que surgen en cualquier relación humana, especialmente en el ámbito laboral.
En esencia, se trata de asignar el orden/énfasis correcto a la secuencia hecho – reacción – resultado. Vamos a verlo:
La relación con el cliente
No todos tus clientes tienen por qué caerte simpáticos. Estaría muy bien que fuera así. Pero no siempre sucede. Si esa fuera una condición irrenunciable antes de trabajar para alguien, te verías obligado/a a renunciar a un montón de oportunidades. Piensa que muy pocos profesionales pueden permitírselo.
Reaccionar o decidir
Es muy frecuente que, ante un estímulo, reaccionemos de forma más o menos espontánea, y que eso nos lleve a obtener un resultado que quizá no deseamos. Imagina que estás realizando unos trámites en la administración, y que la persona que te está atendiendo empieza a levantarte la voz. Lo normal es que tú también acabes levantando la voz, y que le eches en cara su actitud, que es inaceptable. Es fácil que aquello acabe en una discusión. Y uno de los resultados posibles es que no consigas completar ese trámite que tanto te urgía…
El esquema sería el que sigue:
HECHO – REACCIÓN- RESULTADO
El hecho es que otra persona te ha levantado la voz. Tu reacción ha sido comenzar a discutir. Y el resultado es que no has conseguido realizar el trámite.
Tu reacción ha sido espontánea, seguramente ha sido lógica y justa, pero al final te has quedado sin conseguir el resultado que buscabas. Es el riesgo de poner todo el énfasis en la parte emocional, lo que algunos llamarían “vísceras”.

¿Sabes cuál es la regla más importante a la hora de tomar decisiones? ¿Sabes cuál es tu recurso más valioso? Seth Godin tiene una idea clara al respecto:

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