4 pasos que deberías dar antes de convertirte en un profesional freelance

Domingo, 26 de septiembre de 2010

Abriendo caminoNadie tiene suficiente cuando comienza a hacer algo nuevo. Y esta ley aplica también a los profesionales .

Es evidente que cuando cuando iniciamos nuestra actividad freelance no partimos de cero: contamos con una cierta , y es muy posible que ya estemos realizado algún trabajo parecido como asalariados. Pero hacerse freelance implica muchas otras cosas que al principio no conocemos.

La pregunta es: ¿cómo se empieza a hacer algo para lo que no tenemos suficiente experiencia?

En Freelancefolder nos dan 4 consejos fundamentales.

1.Responde a las clave

Antes de lanzarte, hay una serie de preguntas que pueden ayudarte a tomar la decisión adecuada:

¿Por qué quieres ser freelance?

Hay bastantes respuestas posibles:

-porque odio mi trabajo actual

-porque quiero tener los horarios que me dé la gana

-porque estoy harto/a de perder una hora y media todos los días yendo y viniendo a la oficina

-porque quiero tener el control sobre lo que hago, etc.

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10 tipos de proyecto con los que seguramente acabarás encontrándote

Lunes, 12 de julio de 2010

CajaCartónNo siempre resulta sencillo anticipar cómo va a ser un : unos salen bien, otros no tan bien; algunos son divertidos, otros se hacen interminables; unos nos permiten aprender cosas que antes no sabíamos, otros marcan un punto de inflexión en nuestra carrera profesional, y unos pocos se convierten en un auténtico infierno del que no podemos escapar…

Estos son algunos de los tipos de proyecto que seguramente acabarás encontrando en tu camino:

1. El proyecto de tu vida

Es el trabajo que siempre has querido realizar, el que brillará por encima de todos los demás en tu portfolio: un anuncio para Coca-Cola, una aplicación de éxito, un producto que se vende como churros, un blog con miles de entradas, la traducción de una novela de tu autor favorito…

En estos casos, lo importante no es el -que con un poco de suerte será bastante- sino la oportunidad de marcar un “hito” en tu carrera. El riesgo principal es que, con unas expectativas tan altas, acabes llevándote una desilusión si las cosas no salen exactamente como las habías imaginado.

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10 factores que debes tener en cuenta antes de ponerle precio a tu trabajo

Domingo, 16 de agosto de 2009

¿Cuánto tendría que cobrar por este trabajo? Es una pregunta muy común en el de nuestra actividad como freelancers. La nos ayuda a dar una respuesta cada vez más adecuada pero, incluso con el paso del tiempo, la duda sigue sin desvanecerse del todo.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de poner a nuestro trabajo? Brian Hoff nos propone un decálogo de factores que debemos tener en cuenta para acertar con nuestra la y el que presentamos al cliente. En principio, los consejos están orientados al trabajo de los diseñadores, pero son perfectamente extensibles a cualquier otra actividad:

1. ¿Cuánta experiencia tienes?

¿Llevas 20 años trabajando o acabas de llegar al negocio? Lo más normal es que, cuanto más amplia sea tu experiencia, mejor sea tu trabajo. Todos los profesionales mejoran con el tiempo: amplían sus conocimientos, adquieren nuevos recursos y, sobre todo, saben cómo reaccionar frente a los diferentes retos que van surgiendo en el trabajo diario.

2. ¿Cómo de bueno es tu trabajo?

Es una pregunta complicada, pero imprescindible. Hay profesionales buenos, y otros que son todavía mejores. La medida está en la calidad del trabajo que realizamos. Por eso, para poner precio a lo que haces, es importante que intentes evaluarte de la forma más honesta posible: ¿en qué punto te encuentras en comparación con el resto de profesionales?

Siempre puedes intentar averiguar qué es lo que cobran otros profesionales que, en tu opinión, ofrecen unos productos y servicios equivalentes a los tuyos.

3. ¿Cuánto tiempo exige el ?

¿Hay que documentarse antes? ¿Debes formarte en alguna herramienta o disciplina específica? ¿Cuántas reuniones habrá que mantener con el cliente? Todos esos factores deben ser tenidos en cuenta a la hora de estimar la duración del proyecto y, por tanto, influyen en el precio final.

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5 mentiras que los freelance solemos tragarnos

Domingo, 9 de agosto de 2009

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces, por pereza o por comodidad, asumimos algunos planteamientos que no se ajustan a la realidad, y que pueden acabar perjudicando gravemente nuestra actividad profesional.

En Freelancefolder han intentado recopilar algunas de esas ” que los nos tragamos para no complicarnos la vida ni el trabajo. Como siempre, hemos hecho una selección y hemos puesto de nuestra cosecha:

1. No necesito promocionar mi negocio: los vendrán a mí

Sería muy bonito que los clientes se acercasen a ti en masa, atraídos por la fama de tus trabajos. Y que luego te siguiesen de forma obediente, como los ratones al flautista de Hamelin… Pero no sucede así.

Incluso si ahora mismo tienes muchos clientes, es posible que muchos de ellos desaparezcan de la noche a la mañana. Nadie te asegura que ellos vayan a seguir contigo. Por eso siempre hay que hacer un doble esfuerzo de marketing/promoción:

1. Retener a los clientes actuales: darles un buen servicio, mantener el contacto, ofrecerles nuevos proyectos a la conclusión del actual…

2. Buscar nuevos clientes: mantener actualizado el portfolio, usar casos de éxito de clientes, participar en especializados, hacer , asistir a eventos profesionales…

No se trata de que insertes cuñas publicitarias en la radio. Los recursos de un freelance son limitados porque no hay  para la promoción, y sólo nos tenemos a nosotros mismos para hacer el trabajo (además, los proyectos son lo primero). Pero, así y todo, tenemos que dedicar un poco de tiempo a darnos a conocer. La buena noticia es que la Red nos proporciona herramientas rápidas y gratuitas.

2. Un de mucho dinero siempre es bueno

Los ceros a la derecha siempre resultan seductores. Pero no podemos olvidar que el dinero es sólo una de las variables. Es la que nos da de comer, es verdad, pero hay que ponerla en relación con las otras, especialmente con el alcance del proyecto y el tiempo que nos va a costar. Es decir, que si te ofrecen un proyecto por una cifra aparentemente jugosa, debes echar tus cuentas bien antes de aceptar.

Quizá descubras que te va a llevar un mes acabarlo, y que te obligará a renunciar a todos los demás trabajos. Por lo que es muy posible que, al final, esa cifra no sea nada jugosa…

3. A los clientes no les gusta que les hagan

Esta es una excelente excusa que solemos emplear para no molestarnos en hacer preguntas al cliente. ¿Por qué? Pues porque conocemos la pregunta, pero no la respuesta, y no sabemos adónde nos llevará. Esto genera incertidumbre. Solemos pensar:

“¿Y si hago esta pregunta y el cliente me responde que todo lo que yo había entendido es incorrecto, y que hay que darle la vuelta a todo el planteamiento? Mejor lo dejo pasar…”

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