¿Qué es la inteligencia colectiva? Seguramente has oído hablar de ella muchas veces. Gracias a la web 2.0, todos los ciudadanos podemos contribuir con nuestro talento a un nuevo conocimiento comunitario, global y compartido. Es la inteligencia de la “masa” conectada, que nos permite desarrollar nuevos productos y servicios hasta hace poco impensables.
No estamos hablando de una película de ciencia ficción. Los frutos más visibles de esta colaboración ya está aquí, entre nosotros. Son la Wikipedia y el sistema operativo Linux, unos servicios que cuentan con centenares de millones de usuarios en todo el mundo, y que son fruto del trabajo y la inteligencia de la comunidad.
La pregunta que nos planteamos es la siguiente: ¿cómo se transforma exactamente el talento de la masa en un producto o servicio concreto? Un artículo del New York Times nos da algunas pistas. Aquí va un resumen con lo mejor de lo mejor:
Pocos conceptos han tenido tanto éxito en el mundo de los negocios últimamente como el de “innovación abierta” (open innovation). Se suele describir como “la sabiduría de la masa” o “la inteligencia colectiva”, y hace referencia a la generación de ideas, productos o servicios en redes abiertas y globales, en las que los usuarios pueden contribuir en pie de igualdad.
La noción básica es que Internet abre la puerta a un nuevo mundo en el que podemos producir de forma democrática y colaborativa. El sistema operativo Linux -con cientos de millones de usuarios- y la enciclopedia libre Wikipedia -posiblemente la mayor fuente de saber actual- han sido los precursores con mayor éxito.
El tamaño SÍ importa
Para este nuevo modelo, la innovación es una cuestión de cantidad. Cuantas más cabezas conectadas, más materia gris, y cuanta más materia gris, más y mejores ideas conseguiremos. Siguiendo esta línea de reflexión, es evidente que un gigante demográfico como China tardará poco en proponer y desarrollar algunas de las ideas más notables.
Mejor con un enfoque y el liderazgo de un grupo de expertos
Sin embargo, algunos estudios realizados últimamente sugieren que los modelos de innovación abierta sólo tienen éxito cuando están cuidadosamente diseñados para resolver una tarea concreta, y cuando los incentivos consiguen atraer a aquellos colaboradores más eficaces.
Es decir, que el conocimiento de la masa no se transforma automáticamente en la mejor idea o el mejor producto. Hay que dar un paso más: el éxito llega cuando conseguimos que la inteligencia colectiva se centre en un tema específico, y cuando constituimos un grupo de auténticos expertos encargados de liderar el proyecto y de canalizar esa inteligencia.
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