Cómo fidelizar a tus clientes realizando unas cuantas preguntas clave

Domingo, 29 de noviembre de 2009

CuestionarioMuchos ni siquiera se molestarán en decirte que no están satisfechos con tus servicios. Simplemente, dejarán de contratarte.

Esta fuga silenciosa es una de las peores situaciones para un profesional: el se marcha y no sabes por qué. Eso significa que no cuentas con la información necesaria para corregir los errores cometidos, y por tanto es muy fácil que vuelvas a cometerlos en proyectos futuros.

Por fortuna, existe un método sencillo para hacer frente a esta situación: a tu cliente.

No hace falta que diseñes un demasiado compleja. Un simple con básicas puede ser más que suficiente para detectar lo que funciona y lo que está fallando en tus proyectos y en tu relación con los clientes.

La importancia de preguntar

Ya sabes que un cliente satisfecho es un tesoro: además de confiar en ti para realizar sus proyectos, hablará bien de ti a sus amigos y conocidos.

Las preguntas a tu cliente pueden servir para:

- Saber cuáles son tus puntos fuertes

- Conocer tus puntos débiles

- Detectar oportunidades de en tu método de trabajo

- Hacerle ver a tu cliente que te preocupas por él

- Reforzar la comunicación

- Obtener información adicional

- Ponerte en con otros clientes

- Generar información útil desde el punto de vista del marketing: testimonios, etc.

y un largo etcétera

Cómo preguntar

Puedes introducir las preguntas en las conversaciones que se producen todos los días con los clientes, en la gestión diaria de los proyectos.

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5 mentiras que los freelance solemos tragarnos

Domingo, 9 de agosto de 2009

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces, por pereza o por comodidad, asumimos algunos planteamientos que no se ajustan a la realidad, y que pueden acabar perjudicando gravemente nuestra actividad profesional.

En Freelancefolder han intentado recopilar algunas de esas ” que los nos tragamos para no complicarnos la vida ni el trabajo. Como siempre, hemos hecho una selección y hemos puesto de nuestra cosecha:

1. No necesito promocionar mi negocio: los vendrán a mí

Sería muy bonito que los clientes se acercasen a ti en masa, atraídos por la fama de tus trabajos. Y que luego te siguiesen de forma obediente, como los ratones al flautista de Hamelin… Pero no sucede así.

Incluso si ahora mismo tienes muchos clientes, es posible que muchos de ellos desaparezcan de la noche a la mañana. Nadie te asegura que ellos vayan a seguir contigo. Por eso siempre hay que hacer un doble esfuerzo de marketing/promoción:

1. Retener a los clientes actuales: darles un buen servicio, mantener el , ofrecerles nuevos proyectos a la conclusión del actual…

2. Buscar nuevos clientes: mantener actualizado el portfolio, usar casos de éxito de clientes, participar en especializados, hacer , asistir a eventos profesionales…

No se trata de que insertes cuñas publicitarias en la radio. Los recursos de un freelance son limitados porque no hay  para la promoción, y sólo nos tenemos a nosotros mismos para hacer el trabajo (además, los proyectos son lo primero). Pero, así y todo, tenemos que dedicar un poco de tiempo a darnos a conocer. La buena noticia es que la Red nos proporciona herramientas rápidas y gratuitas.

2. Un de mucho dinero siempre es bueno

Los ceros a la derecha siempre resultan seductores. Pero no podemos olvidar que el dinero es sólo una de las variables. Es la que nos da de comer, es verdad, pero hay que ponerla en relación con las otras, especialmente con el alcance del proyecto y el tiempo que nos va a costar. Es decir, que si te ofrecen un proyecto por una cifra aparentemente jugosa, debes echar tus cuentas bien antes de aceptar.

Quizá descubras que te va a llevar un mes acabarlo, y que te obligará a renunciar a todos los demás trabajos. Por lo que es muy posible que, al final, esa cifra no sea nada jugosa…

3. A los clientes no les gusta que les hagan

Esta es una excelente excusa que solemos emplear para no molestarnos en hacer preguntas al . ¿Por qué? Pues porque conocemos la pregunta, pero no la respuesta, y no sabemos adónde nos llevará. Esto genera incertidumbre. Solemos pensar:

“¿Y si hago esta pregunta y el cliente me responde que todo lo que yo había entendido es incorrecto, y que hay que darle la vuelta a todo el planteamiento? Mejor lo dejo pasar…”

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42 preguntas que deberías hacerle a tu cliente para saberlo todo sobre el proyecto

Domingo, 12 de abril de 2009

Empezar a trabajar para un es como una pequeña aventura: puede que vaya muy bien, y que dure bastante tiempo; pero también puede que no aciertes, y que aquello se convierta en un pequeño suplicio. Para evitar que todo acabe con un insatisfecho, o con un trabajo durísimo y mal pagado, que ni siquiera te compensa, es mejor que te enteres bien de todo antes de empezar.

En Freelancefolder nos proponen 42 que debes plantearte y hacerle a tu cliente (directa o indirectamente). Con ellas obtendrás la información necesaria para saber si ese cliente y ese te interesan, podrás evaluar las exigencias y los riesgos, y serás capaz de abordar el trabajo con ciertas garantías. Incluso te permitirán realizar un mejor del .

No tienes por que plantear todas las preguntas en todos los casos, pero siempre te vendrá bien tenerlas en cuenta. Aquí van:

Preguntas sobre la empresa del cliente

1. ¿Qué tipo de negocio es el de tu empresa?
2. ¿Cuánto tiempo lleva tu empresa en el negocio?
3. ¿Cuál es el tamaño de la empresa?
4. ¿Qué reputación tiene tu empresa?
5. ¿Cuál es tu cliente-tipo?
6. ¿Quiénes son tus competidores?
7. ¿Cuál es tu dirección (web y postal)?
8. ¿Cuál es tu número de teléfono?
9. ¿Cuál es tu correo electrónico?
10. ¿Cuál es la mejor manera para contactar contigo?

Filosofía de trabajo

11. ¿Qué consideras más importante: la calidad o la velocidad del trabajo?
12. ¿Cada cuánto tiempo quieres ver los avances que voy haciendo?
13. ¿Sueles contratar profesionales ?
14. ¿Prefieres un proceso de trabajo estructurado o desestructurado?
15. Si fuese necesario, ¿te importaría si cuento con otros profesionales para realizar ciertas partes del trabajo?

Sobre el proyecto en concreto

16. ¿Cuál es el objetivo de este proyecto?
17. ¿Qué tipo de / esperas de un freelance para trabajar en este proyecto?
18. ¿Cuál es la exigencia técnica de este proyecto?
19. ¿Cómo ves este proyecto cuando esté finalizado?
20. ¿Cuántas “unidades” (páginas/palabras/pantallas) se necesitan?
21. ¿Cuáles son las instrucciones específicas del proyecto?
22. ¿Tus necesitan que se cumpla algún requisito especial en este proyecto?
23. ¿Puedes mostrarme algún ejemplo de un trabajo que nos sirva como referencia?
24. ¿Quién será mi e interlocutor para este proyecto?
25. ¿Cuál va a ser la disponibilidad tuya o de ese interlocutor durante el proyecto?
26. Si es necesario, ¿tendré disponibilidad para acceder a la información de tu empresa?
27. ¿Hace falta algún software o algún hardware especial para realizar este proyecto?
28. ¿Crees que hay algún problema o riesgo potencial en este proyecto?

Sobre el acuerdo contractual

29. ¿Cuál es el presupuesto para este proyecto?
30. ¿Quién se quedará con los derechos de propiedad intelectual al acabar el proyecto?
31. ¿Cuál es el plazo de entrega?
32. ¿Cuál va a ser la forma de ?
33. ¿Cuál va a ser la fecha de pago?

Seguimiento del proyecto (una vez acabado)

34. ¿Cómo crees que ha ido el proyecto?
35. ¿Alguna sugerencia?
36. ¿Tienes previsto que de este proyecto salga algún otro?
37. ¿Este proyecto tendrá que ser actualizado o revisado en algún momento?
38. Si este proyecto necesita alguna actualización, ¿crees que esta constituiría un proyecto por separado?
39. ¿Hay algún otro proyecto que pueda realizar para tu empresa?
40. ¿Cada cuánto tiempo necesitas los servicios de un [pon tu perfil profesional]? 
41. ¿Puedo utilizar este proyecto como ejemplo para mi portfolio?
42. ¿Estarías dispuesto a darme un testimonial -una pequeña declaración- para hacer una historia de usuario?

Puedes consultar el artículo original 42 Questions Every Freelancer Should Ask Their Clients, publicado por Laura Spencer en Freelancefolder.

¿Qué hay que decir para convencer a un posible cliente de que tú eres el profesional adecuado?

Domingo, 25 de enero de 2009

Cuando te preguntan: “¿Y tú, qué es lo que haces?”, hay ocasiones en las que conviene dar la respuesta corta: el conocido como “; y otras en las que resulta necesario dar una respuesta más completa.

La respuesta completa: para las que debes estar preparado

Si un posible accede a tu sitio web o a tu blog, aparte de ver ejemplos de tus trabajos, y de ojear tu curriculum, le gustará obtener cierta información complementaria antes de contratarte. Estas son algunas de las preguntas clave que debes estar preparado para responder. Puedes incluir las que te parezca oportuno en tu propio sitio web (como FAQ o en cualquier otro formato):

¿Qué tipo de [trabajo] realizas? Reemplaza la palabra trabajo por tu campo de actividad: programación, diseño, traducción, redacción, consultoría, etc. Como respuesta, ofrece una lista con tus servicios. A muchos les resultará más sencillo confirmar así que tú ofreces el servicio que ellos están buscando. Esa lista servirá, además, para posicionarte correctamente en los motores de búsqueda.

¿Qué es lo que te diferencia? ¿Dónde aportas valor? Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de marcar la diferencia frente al resto. Piensa: ¿Qué es lo que haces mejor que los demás? El valor está en esa área específica de actividad en la que no solo eres bueno, sino muy bueno; tanto, que te permite diferenciarte de la competencia. Debes concentrarte  precisamente en aquellas actividades en las que aportas valor

¿Qué tipo de clientes tienes? ¿Con qué tipo de empresas estás más acostumbrado a trabajar? ¿Grandes, pequeñas, de un sector concreto, de todos? Plantéate también con qué tipo de empresas prefieres trabajar, para ir avanzando en la dirección que más te interesa.

¿Cuánto cobras? Algunos mencionan su tarifa por horas; quizá prefieres cubrirte las espaldas, explicando que el precio depende del tamaño y complejidad del proyecto.

¿Qué tipo de relación contractual vas a tener? La mayoría trabajamos como profesionales independientes, pero si de forma temporal estás dispuesto a incorporarte a una organización, está bien que lo especifiques. Aprovecha también para explicar que para realizar tu trabajo necesitas un interlocutor único.. 

¿Cómo te pagamos? Define los términos del y la forma de pago. Por transferencia, tarjeta de crédito, 50% por adelantado, etc.

¿Cuánto tiempo llevas en este negocio? Si llevas 10 años, enhorabuena: dilo alto y claro. Si acabas de empezar, tampoco pasa nada: muchos clientes buscarán ese punto de frescura y de iniciativa de la gente que empieza.

¿Dónde estás ubicado y cuáles son tus horarios? Si trabajas desde tu casa -como casi todos los - no tienes por qué dar tu dirección exacta, que, de todos modos, tampoco aporta nada. La ciudad y, como mucho, la zona o barrio, son suficientes.

Respecto a los horarios, lo mejor es que pongas unos horarios normales de oficina. Nada de disponibilidad absoluta y esas cosas. Si empiezas a decir que también trabajas por las noches, estarás comprometiendo tu bienestar futuro…

El discurso del ascensor

El “discurso del ascensor” es ese pequeño monólogo compacto que se supone que tienes que llevar preparado por si encuentras a algún posible cliente -por ejemplo, haciendo - y aparece la oportunidad de conseguir un proyecto. En teoría, debes ser capaz de de presentarte de manera efectiva a un completo extraño en el tiempo que tardas en realizar un trayecto en ascensor. Tanto si se trata de 30 segundos, 1 minuto, o un poco más, se supone que tienes que mostrar la esencia de lo que eres, de lo que haces y de lo que ofreces, de manera que consigas abrir oportunidades de trabajo con tus nuevos contactos.

Pero, como podrás imaginarte, en los ascensores no suceden milagros. Al menos, no fuera de las películas. Es casi imposible que te encuentres con un extraño en un evento de networking, que le cuentes algo sobre ti en 90 segundos y que salgas del ascensor con la promesa de un contrato debajo del brazo. Eso sería un milagro, así que no esperes que suceda.

El objetivo real del “discurso del ascensor” -que, por supuesto, no tiene por qué darse en un ascensor- es conseguir arrancar una conversación, y obtener la posibilidad de continuarla. Otros objetivos son determinar si la persona con la que tratas es un , y si realmente necesita lo que tú ofreces. Cuanto antes lo sepas, menos tiempo perderéis.

Recuerda: una sola boca y dos orejas

El mayor inconveniente del discurso del ascensor es el siguiente: es muy posible que el cliente potencial no tenga demasiado interés en tragarse un discursito. La mejor manera de realizar contactos consiste en dejar que la otra persona sea la encargada de hablar casi todo el tiempo. A cambio, lo que puedes hacer es preguntar, enterarte bien, para después intervenir con acierto en los temas que realmente interesan.

La mayor parte de tus clientes no están demasiado interesados en conocer tu vida, ni siquiera en saber en detalle cómo trabajas. Ellos quieren resolver algo que no funciona en su empresa, o buscan mejorar algún servicio concreto. Así que la clave está en que -más allá de los discursitos- consigas establecer una verdadera conversación, que después te permitirá apuntar directamente a la necesidad concreta de tus posibles clientes; a aquello que están buscando.

Selección, traducción e interpretación muy libre de los artículos Questions & Answers: How to Describe What You Do y Not Getting a Rise Out of Your Elevator Speech, publicados en FreelanceSwitch.