Decidir en tiempos de incertidumbre: de Mediocristán a Extremistán, el país de los cisnes negros

Lunes, 20 de abril de 2009

Si todavía crees que somos buenos haciendo predicciones, intenta responder a alguna de las siguientes preguntas: ¿Qué analista financiero fue capaz de predecir esta global? ¿Alguien predijo el ascenso imparable de la informática, o de Google? ¿Alguien pensó alguna vez que el uso de la corbata acabaría por imponerse en prácticamente todo el mundo?

Estos son sólo unos cuantos ejemplos de lo que el profesor Nassim denomina “, es decir, fenómenos que realmente han tenido repercusión en nuestras vidas, y que nunca fuimos capaces de predecir. Nos pillaron por sorpresa. ¿Por qué? Taleb ha desarrollado una teoría apasionante al respecto. Vamos a echarle un vistazo:

Tomar una decisión hoy es diferente

No sé si lo has pensado alguna vez, pero tomar una decisión hoy no tiene nada que ver con lo que implicaba tomar una decisión hace apenas 30 años. ¿Por qué? Porque hace no tanto tiempo, los mercados eran mucho más predecibles, y aunque es verdad que se producían bastantes imprevistos, éstos no implicaban apenas consecuencias. Eran irrelevantes. En otras palabras, vivíamos en , un país en el que las excepciones existen, pero no acarrean consecuencias.

Sin embargo, hoy vivimos más cerca de , un país lleno de “cisnes negros”: excepciones que pueden cambiarlo todo, y que no somos capaces de medir ni anticipar. Dicho en otras palabras, hoy nos enfrentamos a una sociedad extremadamente compleja, en la que la información fluye en todas las direcciones a gran velocidad, todo está interconectado, y los sucesos imprevisibles capaces de cambiar tu vida y tu negocio -para bien y para mal- pueden estar esperándote en cualquier esquina.

¿Qué es un Cisne Negro?

Taleb lo explica así:

Antes del descubrimiento de Australia, los europeos no tenían ningún motivo para pensar que podía existir un cisne negro, e incluso existía una expresión en el inglés del Medievo, que decía algo así como “Antes verás un cisne negro que…” Era como decir: cuando las vacas vuelen, o cuando a las ranas les crezca pelo. Hasta que llegamos a Australia y el descubrimiento de una sola ave acabó con siglos de evidencia… No puedes descartar la existencia de un cisne negro simplemente porque no hayas visto nunca uno.

En definitiva, lo que está en cuestión es la fiabilidad del razonamiento inductivo, que es el que nos permite formular una ley universal a partir de la experiencia. Y es que lo que no conocemos es mucho mayor que lo que conocemos. Así, un cisne negro no sería un pájaro, sino un suceso con tres propiedades: es difícil de predecir basándonos en la información disponible, ocasiona consecuencias importantes y, lo más sorprendente, no podemos predecirlo antes de que suceda, pero una vez que ocurre, pensamos que “lo habíamos visto venir”. Es lo que Taleb llama “distorsión retrospectiva”. Incluso hemos desarrollado disciplinas que nos proporcionan esa ilusión de que podemos entender el mundo, y de que somos capaces de predecir lo que va a pasar: la historia, la economía, la , etc.

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La única manera de realizar previsiones infalibles

Lunes, 19 de enero de 2009

¿Quién no se ha cubierto de gloria alguna vez realizando que luego se han demostrado absolutamente equivocadas ? Acertar nunca ha sido fácil, pero el contexto de la económica está siendo un campo especialmente fértil para los patinazos. Casi nadie está libre. Los más han hecho el ridículo; los sabios más sabios han metido la pata en decenas de ocasiones; prácticamente todo el mundo se ha sumado al despropósito: los políticos, los técnicos, los organismos de control, las agencias de calificación, los , y un largo etcétera. Así que no te extrañe si, a mitad de año, te ves obligado a revisar la mitad de tus planes…

Previsiones y profecías

Desde luego, podemos hacer previsiones sólidamente fundadas en los datos, en el conocimiento y la experiencia. Y podemos lanzar profecías basándonos en nuestra intuición, en nuestros propios deseos o, por qué no, basándonos en absolutamente nada… Unas son serias, y otras no. Conviene distinguirlas. Pero, también conviene tener en mente que, por muy serias, trabajadas y exhaustivas que sean nuestras previsiones, la única manera de no es no decir nada, no escribir nada y, en sentido estricto, no pensar nada (un fallo sigue siendo un fallo aunque solo lo hayamos pensado)…

No hacer nada no es una opción

Dado que no hacer nada es casi siempre la peor opción -al menos, para un - lo mejor es que intentes hacer tus previsiones con criterio; pero sin perder de vista que, especialmente en situaciones de como la actual, las posibilidades de fallar son elevadas. Por encima de todo, recuerda que, normalmente, el punto crítico para un freelance no es realizar previsiones acertadas (al fin y al cabo, somos flexibles, y podemos adaptarnos con rapidez a las nuevas situaciones); el punto crítico es hacer bien el trabajo, tener contentos a los clientes, conseguir más clientes y convertir esa satisfacción en unas tarifas acordes con el servicio.

Verdades inmutables

¿Bloqueado al diseñar tus previsiones para el año que empieza? A veces, es mejor no tomarse demasiado en serio para salir de la parálisis. Si quieres animarte, piensa en estas “verdades inmutables”. Las habrás oído cientos de veces. Es difícil que tus profecías resulten más desastrosas/cómicas…

El profeta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jerem

6 cosas que un cliente nunca te va a decir (aunque sean absolutamente ciertas)

Martes, 9 de diciembre de 2008

¿Eres diseñador ? Hay cosas que nunca vas a escuchar de tu , y que pueden ser muy útiles para hacer unas buenas y acertar en tu trabajo. Más vale que seas capaz de anticiparlas por ti mismo:

1. “No estamos preparados”

Es posible que tu cliente tenga una “idea general” de lo que quiere, y que te dé una lista con algunos sitios web de referencia. Pero, más allá de esto, lo más probable es que no haya pensado bien sobre lo que necesita, ni sobre cómo cumplir sus objetivos de negocio. Así que no esperes que te entregue una lista de requisitos y funcionalidades.

Sí. Es muy probable que tu cliente no esté listo para arrancar el proyecto, pero eso nunca te lo va a decir…

2. “El plazo de que hemos marcado es imposible”

¿Para cuándo? Ya sabes la respuesta: para ayer, para mañana, en una semana y, en el mejor de los casos, “tan pronto como sea posible”. Pero el hecho es que, aunque empieces al día siguiente, y estés preparado para hacer tu trabajo muy rápidamente, es muy difícil que la empresa esté dispuesta a moverse a esa misma velocidad. Seguro que falta algo, o que algún empleado con información clave para el trabajo no está disponible.

Muchas veces, el cliente sabe que el plazo de entrega que ha exigido es imposible. Pero no esperes escuchar estas palabras de su boca…

3. “Vas a sudar para obtener los contenidos a los que nos comprometimos”

Sacar, o mejor dicho, “extraer” contenidos -textos, imágenes, información- del cliente se convierte en todo un reto. Puede que tú lo tengas todo listo, pero los contenidos que el cliente se comprometió a entregarte, nunca van a llegar a tiempo, si es que lo hacen.

4. “La verdad es que no sé manejarme con el ordenador”

Da igual lo fácil que lo pongas: algunos clientes no están familiarizados con el uso de la tecnología. Los hay que no saben convertir un Word en PDF, o cambiar el tamaño de una fotografía. Hasta ahí, todo bien. Pero otros clientes no sabrán ni siquiera que es Gmail, o Flickr. No sería la primera vez que les mandas unas imágenes en jpg para decidir la línea y gráfica y el cliente te responde: “Oye, que lo que mandaste ayer no funciona. Hago clic sobre el menú pero no hace nada…”

Lo dicho: no esperes a que te avisen. Prepárate para lo peor.

5. “Nuestras expectativas son irreales”

A menudo, el cliente no es capaz de valorar el coste y el esfuerzo de algunas de las tareas o funcionalidades que está exigiendo. Es fácil que te demande Flash, AJAX y DHTML, y que acompañe la petición con una frase lapidaria de esas: “Hombre, muy difícil no puede ser, porque hoy en día eso lo tienen todas las webs…”

También es muy común que el cliente solicite cosas que realmente no necesita para su modelo de negocio. De lo que puedes estar segura/o es de que no te va a decir, antes de arrancar el proyecto: “Ya sé que lo que te estoy pidiendo es imposible de hacer”…

6. “Mejor que no te hagas ilusiones. Estamos considerando otras propuestas”

Puede que notes al cliente realmente interesado en lo que le propones. A lo mejor parece incluso entusiasmado. Pero el hecho de que sea simpático contigo no significa que el trato esté cerrado. Es mejor que te guardes tu alegría para el momento de la firma. Lo demás, no dejan de ser especulaciones con mayor o menor base. Recuerda que, normalmente, los clientes manejan varias ofertas, y que no siempre te van a advertir de ello.

*Selección y resumen libre del artículo Six Valuable Things Web Design Clients Won’t Tell You, publicado por Ben Seigel en FreelanceSwitch.

LA BOCA DE LA VERDAD. En la imagen, la mítica “Bocca della verità“, una antigua máscara de mármol situada en Roma y que, según la leyenda, muerde a quienes introducen la mano y no dicen la verdad. Si vas por allí, ten cuidado…