10 antídotos para combatir la pereza y evitar los retrasos

Domingo, 27 de marzo de 2011

Bostezo el trabajo, dejarlo para “un poco más adelante”, puede ser muy peligroso: el tiempo sigue corriendo, nuevas  tareas y obligaciones se van sumando a las anteriores, y al final sucede que la fecha de entrega se nos echa encima y, aunque nos demos un atracón -jornadas de 20 horas, noches sin - resulta imposible cumplir con nuestros compromisos, al menos, no con la calidad exigida.

El cliente -que no ha sido consciente del proceso, pero sabe lo que de verdad le interesa: que no le hemos entregado su proyecto en el plazo comprometido- tomará nota de nuestra escasa fiabilidad, y se lo pensará mucho antes de contratarnos otra vez.

-como dicen los anglosajones- constituye, pues, uno de los mayores riesgos para el negocio de cualquier . Por eso, en FreelanceFolder nos proponen 10 antídotos para combatir la y evitar los retrasos.

Hemos seleccionado lo mejor para ti:

1. Trabaja con un horario

Incluye en tu agenda no solo las obligaciones más importantes -reuniones con clientes, del proyecto, etc- sino también las tareas normalmente consideradas menores o complementarias: emitir las , presentar impuestos, etc. Es la mejor manera de que no se te olviden.

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¿Qué es el riesgo? 11 prácticas que pueden poner en peligro tu trabajo como freelance

Domingo, 19 de julio de 2009

¿Qué es el ? Cruzar la autopista sin mirar, bañarse con una tostadora enchufada, comerse un kilo de gambas con rigor mortis… La vida está llena de riesgos. Algunos debemos asumirlos; otro no. Nos hemos concentrado en la actividad diaria de un para recopilar 11 “prácticas” que pueden poner tu negocio en . Un poco de sentido común (y de humor) puede ser suficiente para conjurar el peligro:

1. Realizar proyectos para y familiares

Piénsatelo bien antes de realizar un proyecto para alguien de tu , o para un amigo/a. ¿Qué tarifa vas a cobrarle a tu tía Margarita? ¿Realmente vas a cobrarle algo? Lo que está claro es que, por muy de la que sea, el trabajo no se va a hacer solo. Te va a llevar tiempo y esfuerzo, y si el rendimiento va a ser escaso, quizá es mejor que le recomiendes a alguien de confianza. Explícale que estás liadísimo, y que ese profesional trabaja muy bien. Incluso en ese caso, es posible que, tras el proyecto, tu tía o tu amigo te “eche en cara” la recomendación…

Trabajar para gente con la que mantienes vínculos emocionales tiene sus riesgos. Luego no te extrañes si, cuando el trabajo, tu tía dice: “¿Esto es todo? Vaya, esperaba un poco más”. O si murmura: “Con estos precios, menudo negocio tienes montado…” Si eres capaz de encajarlo con deportividad, no hay problema. Quizá se trata de un trabajo puntual, que no va a repetirse más adelante, y puedes echarle una mano a alguien que aprecias. Pero si no lo ves claro, huye.

2. Trabajar con un amigo o con alguien de la familia

¿El primo Pepe va a echarte una mano con el trabajo a cambio de unos dinerillos? ¿Le vas a pasar una parte del proyecto a tu amiga María? Asegúrate bien de que tienen la competencia técnica necesaria y, sobre todo, deja las cosas muy claras antes de empezar: qué trabajo le corresponde a cada uno, qué es lo que se espera, cuánto dinero recibe cada uno, cuáles son las reglas, cómo conviene tratar al cliente, etc. Es mejor para todos que te pongas serio al principio, aunque sea un papel que ni te gusta ni te convence. De lo contrario, pueden surgir muchos problemas y malentendidos a lo largo del proyecto, y no es lo mismo “discutir” y “enfadarse” con alguien muy cercano a ti. No tiene por qué ocurrir, pero si pasa, habrás dañado una relación con alguien que aprecias por un simple proyecto.

3. Cerrar por

Te mereces unas vacaciones, eso no lo duda nadie. Pero tal y como está el tema, es verdad que para muchos profesionales resulta un “lujo” -es decir, un riesgo- bajar la persiana durante un mes entero, renunciando a algunos proyectos. Ya sabes: todo depende de tus ingresos y tus gastos. Si el año te ha ido bien, y has ahorrado suficiente, disfruta de tus vacaciones. Si el año ha sido un desastre, quizá deberías aceptar ese proyecto de verano. Puedes las vacaciones, o quizá puedes arreglarte con unas mini(vaca)ciones reparadoras.

4. Llegar tarde a la entrega

¿Se acerca el día de la entrega y no avanzas al ritmo necesario? Estás jugando con fuego, porque tu mayor activo como profesional es tu prestigio. No puedes dejarte llevar por la presión que el cliente te transmite. Si él dice que tiene que estar listo para el día X y tú sabes que eso es imposible, explícaselo. No te comprometas en vano. Esas falsas expectativas que has generado se volverán contra ti.

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